El mejor peor momento
“Este es el mejor peor momento de mi
vida”, esa fue la
conclusión a la que llegué mientras evaluaba los días presentes. Sonreí, a
veces siento simpatía por este hombrecito que me susurra frases tontas al oído
desde el interior de mi cabeza.
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| Jonathan Harris - Navigating Stuckness |
Siendo
la vida una suma de instantes, a lo largo de los años he hecho mi propia colección
de buenos y malos momentos. Y si bien
considero las buenas experiencias como un tesoro, han sido los momentos
difíciles los que han forjado mi carácter. Con una mezcla de ingenuidad y
cinismo, en los malos días, me consolaba pensando que “todo podría ser peor”, o que si había tocado fondo al menos tenía
la certeza de que ya “no podía empeorar”.
Sin embargo, incluso ahora que vivo uno de los mejores momentos de mi vida no
dejo de pensar que todo sería perfecto si... y comienza una lista interminable
de excusas. Soñé tanto tiempo con “la posibilidad de ser feliz” que la idea se transformó en una fantasía.
Esa
idea de ser feliz, como si la felicidad fuera un lugar o algo que uno encuentra,
me embarcó en una búsqueda absurda e interminable. Sin darme cuenta me convertí
en el perro que persigue su cola y termina los días agotado de hacer nada, otro
Vladimir esperando a Godot mientras la vida le muerde los pies. Y ahora que la vida
me sonríe creo que alguien me juega una broma cruel y de mal gusto.
“Quizá la felicidad está sobrevalorada”, pensé. Como respuesta, el
hombrecito en mi cabeza me pateó tan fuerte que todos los recuerdos dichosos
formaron una pila inmensa al caerse de los estantes (en mi cabeza todo está
neuróticamente organizado) y no me quedó más que aceptar que siempre he sido un
hombre afortunado. Pero entonces ¿por qué no soy feliz? “El problema contigo es que no sabes disfrutar el presente. Temes que
eso te distraiga de tu búsqueda infructuosa”, dijo el hombrecito mientras organizaba
de nuevo las memorias.
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| Jonathan Harris - Navigating Stuckness |
Por
mucho tiempo he cuestionado mi “poca
fortuna” como si esta fuera producto del destino y no una consecuencia de
mis decisiones. Creo que siempre fue más fácil esperar a que cambiara mi suerte
a corregir mis malas costumbres. Pero esta vez he decidido dejar que la vida me
sorprenda. A fin de cuentas si algo está
claro es que nunca he tenido la certeza de saber qué es lo que quiero, ni la
sabiduría de entender que es lo que necesito.
Voy
a disfrutar estos días sin rumbo para admirar el paisaje, el no tener un sitio
para volver como una oportunidad para ir a cualquier parte, los contratiempos
como una excusa para demostrar mi templanza y fortaleza. Pero sobre todo voy a
aprender a disfrutar el presente, este momento que bueno o malo es todo lo que
tengo, esta semilla de esperanza que germina entre mis dedos y mis costillas.
Un Hombre Camina
Un Hombre Camina




Curioso, alguna vez comente algo parecido a un amigo y me dijo que no pensara en lo que pudiera pasar, que intentara construir relaciones sin pensar los posibles escenarios, el problema y la solucion era clara, solo que no queria verla, and now is too late.
ResponderEliminarRaro que no vea muchos comentarios, los borraras o que?
No hay comentarios porque nadie lee o nadie comenta. Así que cuando sucede hago fiesta.
EliminarTe leo detenidamente, espero la fiesta y ser invitado :)
ResponderEliminarY curiosamente el día de hoy traía en mente la canción "Ain't Got No, I Got Life" de Nina Simone, donde quizás no tenemos todo, pero si nos tenemos a nosotros, a nuestra libertad de decidir y construir desde las realidades que nos hacen ser (interpretación de mi cosecha).
Buenos deseos.