Los Sánchez

¿Por qué te gusta tomar café?, fue la pregunta que me hicieron mis sobrinos aquella tarde y a la que no supe responder. Las únicas palabras que alcancé a poner en orden fueron: "porque me gusta". Pero aquella respuesta tan llana no fue suficiente y ellos sugirieron que debía ser  por el aroma y el sabor.

Sin embargo, esta mañana entre la nostalgia y el desayuno encontré la respuesta correcta: "Me gusta el café porque me recuerda a los Sánchez, a mi familia, a nuestra familia".

Mi infancia tiene olor a café y pan dulce. Recuerdo las bolsas de papel estraza llenas de conchas de vainilla y chocolate, marranitos de piloncillo, panes de mantequilla, polvorones, orejas y campechanas. Recuerdo las tardes familiares en torno al pan y el café; nos comíamos la felicidad a mordiscos, nos poníamos al tanto de los días mientras se calentaba el agua. De pronto el tintineo de las cucharas revolviendo el azúcar y el café se confundía con las risas y la casa se volvía el refugio más cálido y concurrido.



Igual que el azúcar que se te queda pegada en los labios y la punta de los dedos después de la merienda, esos recuerdos siguen pegados a mí a pesar de los años y la distancia. Anhelo comer pan de dulce, sentarme a la mesa con la familia completa; volver a los días cuando el tiempo era más largo y los caminos más cortos. Pero el pasado no es un lugar al que podamos regresar.

Poco a poco nos hemos despedido de ellos: los Sánchez. Y sin darnos cuenta ahora nosotros somos los “grandes” de la familia. Los primos que celebramos juntos pascuas, navidades, cumpleaños y otras alegrías; ahora nos hemos reunido para despedir a nuestros padres.  Hermanos todos porque compartimos tradiciones, valores e historias de vida; sabemos algún día nos reuniremos de nuevo en alguna parte y nos pondremos al tanto de los días (tan largos sin ellos).

Mi gusto por los libros, el cine y los domingos frente a la televisión; mi manía por mover los pies al compás de la música, especialmente el rock & roll; mi debilidad por el café y el pan dulce; el deseo de viajar y conocer otros lugares; todo eso lo heredé de los Sánchez.

En mi caso mi árbol genealógico tuvo una sola raíz, ellos fueron la única familia que tuve… y fui afortunado. A veces me pregunto qué cosas habré heredado de mi padre, pero es más el orgullo y la dicha de reconocer en mí los rasgos de los Sánchez. Es por eso que sigo esperando que el cabello se me empiece a llenar de canas, pero ya llegará el día.

Mientras tanto me ocuparé de que mis sobrinos sepan porque a los Sánchez nos gusta tanto el pan dulce y el café. Seguiré trazando caminos para que nos encontremos en el porvenir.   Y es que cuando digo que el pasado no es un lugar al que podamos regresar es porque sé que el futuro nos espera… y “falta lo más hermoso todavía”1.

1. Emilio Carballido - Orinoco


Un Hombre Camina

Comentarios

  1. A mí también me gusta el pan. Y también hay unos Sánchez en mi vida, que son muy especiales.
    Recordar el pasado no es malo; añorar sí.
    Ahorita que estoy con mi padre, reímos y andamos en bici, me dan ganas de llorar.
    Éstos momentos tan maravillosos y perfectos que dan casi tristeza porque nada volverá a ser tan bueno como esto. Me da nostalgia el presente.

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  2. es hermoso! tambien eramos bien paneros en casa jeje quiza por eso todos estabamos bien chubys :p
    que bonito escribes me cae.

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