What the snowman learned about love

Aquí voy de nuevo. Es verdad que la constancia no es una de mis virtudes, pero la terquedad es uno de mis grandes defectos.

Hoy por la mañana leí un texto que me compartió Cesariván sobre su manía por comprar cuadernos. Me sentí identificado porque siempre hago lo mismo. De alguna manera empezar un cuaderno me da la sensación de que estoy frente a una nueva oportunidad; una oportunidad para cambiar, hacer todo instinto... de re-inventarme. Por eso decidí regresar a este intenso de documentar mis días.

En este instante estoy en un tren escuchando a The Stars y comparto el vagón con un un grupo de adolescentes ruidosos, osados y felices. Pienso que a ellos el invierno les da igual, que a hay cierta edad en la que el clima no es un tema relevante, porque los días están repletos de otras cosas.

A veces quisiera dar un paso atrás y saltar en una dirección distinta. A veces me cuestiono si he tomado las decisiones correctas pero jamás he dudado del arrebato con que lo he hecho.

Creo que lo que el hombre de nieve aprendió del amor es que las temporadas son transitorias y siempre las sigue el cambio.

Comentarios

  1. Aaaah, quién no siente envidia de ver a unos jóvenes, en ese momento en que tienen tantas cosas por delante, que nada les preocupa...
    Y es que la ideo del camino no tomado siempre nos perseguirá.

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